¿Qué sonidos se pueden corregir y cuáles no en posproducción?
Si has trabajado en un rodaje o en un estudio de grabación con un plazo muy ajustado (o dirigido por productores perezosos), probablemente hayas oído alguna vez la frase «Ya lo arreglaremos en posproducción».
De hecho, uno de los mayores quebraderos de cabeza en la vida de muchos editores de sonido es el ruido de fondo o los diálogos inaudibles que no se pueden corregir, lo que obliga a recurrir a ADR adicional para arreglar el clip.
Así que, para los profesionales del sonido que están empezando y los técnicos de estudio que van a trabajar con una amplia gama de equipos de grabación, ¿qué deben tener en cuenta sobre lo que se puede —y no se puede— corregir más adelante?
No se puede: exceso de ruido
Aunque grabes con un micrófono de calidad broadcast, como el NTG3 de RØDE, un exceso de ruido de fondo puede limitar las opciones del mezclador de sonido y arruinar potencialmente una escena.
Por ejemplo, las ráfagas de viento, el ruido del tráfico, los golpes y otros efectos de sonido espontáneos y no deseados pueden interrumpir los diálogos de una escena. Del mismo modo, las personas charlando o riéndose despreocupadamente pueden arruinar una pista de ambiente o el tono de sala.
Esto significa que los responsables de localizar las ubicaciones de producción deben encontrar lugares tranquilos y adecuados para rodar, que nadie haga ruido mientras estás en el estudio y que utilices micrófonos de alta calidad para grabar.
Se puede: siseo, zumbido y otros ruidos similares
Aunque el exceso de ruido es terrible, ciertos sonidos se pueden solucionar con un software de posproducción adecuado.
Los ruidos con un tono constante o, al menos, uniforme suelen poder aislarse utilizando un ecualizador paramétrico y algo de tiempo. Por ejemplo, las cámaras DSLR suelen grabar el sonido con un siseo horrible de fondo, y una luz fluorescente puede provocar un zumbido persistente.
Si encuentras estas frecuencias, puedes silenciarlas específicamente. La mayoría de los programas profesionales también incluyen algún tipo de herramienta de reducción de ruido, que puede dar buenos resultados.
No se puede: distorsión del sonido
Los mezcladores de sonido maldecirán tu nombre si están escuchando atentamente una pista y, de repente, un ruido fuerte y saturado les deja sordos. Aunque programas como iZotope pueden hacer algo para reparar o atenuar el audio recortado, solo se pueden poner un número limitado de tiritas sobre una herida antes de que todo se convierta en una lección de futilidad.
Si grabas con un nivel demasiado alto y el sonido satura, esa información sencillamente no estará ahí. Esto demuestra la importancia de llevar auriculares, prepararte para los cambios de volumen y vigilar los niveles para detectarlos antes de que lleguen al rojo.
Se puede: niveles sin distorsión
Del mismo modo, todavía puedes ajustar los niveles en posproducción para bajar el volumen si es demasiado alto (o, por supuesto, subirlo si ocurre lo contrario). Con una forma de onda clara, unos cuantos fotogramas clave y algo de tiempo escuchando una pista en bucle, un editor puede equilibrar fácilmente el sonido en todo un proyecto.
Sin embargo, siempre es mejor grabar audio de alta calidad durante la producción que confiar en la posproducción para arreglarlo todo. Esta es otra razón por la que debes invertir en el equipo de grabación adecuado para tu sonido, además de pensar detenidamente tanto en la ubicación como en la colocación del micrófono.
Extra: mejorar el sonido con efectos adicionales
Para terminar con una nota positiva, puedes corregir, reparar o al menos disimular un sonido deficiente mediante el uso de pistas de ambiente, tonos de sala y efectos de foley (o ADR, si la situación llega al peor extremo).
El tono de sala y el ambiente pueden utilizarse para rellenar el espacio entre las líneas de diálogo o colocarse bajo toda la pista para crear un tono de fondo uniforme (como el ruido del tráfico en exteriores). Si crees que no podrás grabar efectos de sonido en el rodaje, añadirlos después puede dar vida a una escena.
Los efectos de sonido también pueden funcionar en pistas musicales, aportando un elemento adicional de diversidad y realismo que ayude al oyente a comprender la historia que se está contando.
